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Sula Santa Barbará, Honduras. 15/Julio/2010. Día de victoria y júbilo se vivió en la Iglesia de Sula, Santa Barbará, al derramarse el Espíritu Santo en 17 hermanos. De manera incesante Dios iba respondiendo a la suplica y ruegos de los hermanos que desde tempranas horas hicieron presencia a este lugar para comenzar a ensalzar y glorificar el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Sula fue el lugar anfitrión para recibir a los hermanos de las diferentes obras del Occidente del País, quienes regresaron gozosos a sus lugares porque a cada Iglesia Dios envió de su bendición de la manera siguiente: La Iglesia de Sula, Santa Barbará (5) promesas / O.E. Mizraim Abisur Martínez Santa Luz, Copan (1) / O.E. Gaddi Bayit Martínez La Laguna (4) / Enc. Santos Navas Nuevos Horizontes (5) / Enc. Alfonso Bonilla Santa Rosa de Copan (2) / Iglesia sin encargado, responsable: Diacono Supervisor Lorenzo Noches.
El D.E. Lorenzo Noches fue el responsable de confirmar a los hermanos que este día fueron sellados con el Espíritu Santo, manifestaba a la Iglesia las palabras del Apóstol de Jesucristo Dr. Samuel Joaquín Flores en su carta enviada el 11 de Julio de 2010, ¨que su oración seria de continuo en favor nuestro y esa bendita oración Dios no solo la ha escuchado Dio sino también la ha contestado, bendita sea la Gracia de nuestro Dios¨, y la Iglesia con voces de alegría y llanto no se cansaba de bendecir el nombre de Dios y la obra de un Apóstol de Jesucristo en los corazones.
Tomaba su libertad el O.E. Abisur Martínez ministro al cuidado de la Iglesia de Sula, muy emocionado por la bendición que en esta ocasión se le concedió a la Iglesia de este lugar de ser punto de reunión en la celebración de este acto sagrado, expresaba, ¨No cabe duda que el día de hoy daremos una alegría mas al Apóstol de Jesucristo¨, exhorto a los hermanos que recibieron el Espíritu Santo a ser más fieles al Señor, a cuidar de este precioso regalo mediante la obediencia y sujeción a la doctrina, prestándose siempre dispuestos a toda buena obra de amor y fe.
Las fiesta continuaba y después de confirmados los hermanos, toda la Iglesia participo de un convivio en el que se podía observar la alegría de los hermanos que se fundían en abrazos con gozo en sus corazones, departiendo en la paz de Cristo como hemos sido instruidos por un gran Apóstol del Señor.
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